CodipacChilpo octubre 30, 2018

COMUNICADO DE PRENSA

CODIPAC/08/2018      comunicado 08-2018 (24-10-2018) DESCARGAR EN PDF

23 de octubre de 2018.

Ustedes, las mujeres, tienen siempre como misión la guarda del hogar, el amor a las fuentes de la vida, el sentido de la cuna. Están presentes en el misterio de la vida que comienza. Consuelan en la partida de la muerte. Reconcilien a los hombres con la vida. Y, sobre todo, velen, se lo suplicamos, por el porvenir de nuestra especie. Detengan la mano del hombre que en un momento de locura intentase destruir la civilización humana. (Mensaje a las Mujeres, Conc. Vat II)

 

Chilpancingo, Guerrero, 23/10/2018.- La Iglesia, como Madre y Maestra, tiene una misión que busca, ante todo, educar en la verdad en todo tiempo y circunstancia a favor de una sociedad a la medida del hombre, de su dignidad y de su vocación; está interesada en considerar los valores con los cuales juzgar y orientar su praxis; su dimensión social está al servicio de la verdad, única garantía de libertad y de la posibilidad de un desarrollo humano integral.[1]

En relación a las recientes declaraciones y acción pastoral de nuestro Obispo Monseñor Salvador Rangel Mendoza O.F.M., esta Oficina de Prensa, como voz autorizada por la Diócesis, quiere dejar en claro algunos puntos que se han venido publicando en los distintos medios, tanto a nivel local, nacional e internacional.

1.- Nos causa una profunda extrañeza que algunos medios de comunicación social, locales y nacionales, haya, tergiversado las palabras de nuestro Obispo, sacándolas de contexto, y dándole un significado contrario a la misma vocación de la Iglesia, que es acoger a todos sus hijos (mujeres y hombres), no importando condición alguna.

2.- La mujer siempre ha tenido un papel importante en la Iglesia y ciertamente, es la hora de mirar con la valentía la larga historia de la humanidad, a la que las mujeres han contribuido no menos que los hombres, y la mayor parte de las veces en condiciones bastante más adversas.

La Iglesia considera, en particular, a las mujeres que han amado la vida y la familia, y se han dedicado a ello partiendo con desventaja, excluidas a menudo de una educación igual, expuestas a la infravaloración, al desconocimiento e incluso al despojo de su aportación intelectual. ¡Cuántas mujeres han sido ignoradas y no tenidas en cuenta por su competencia, profesionalidad, capacidad intelectual, riqueza de su sensibilidad y en definitiva por la dignidad misma de su ser!

3.- Creemos que el drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos. Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio. A esto conduce, en último análisis, la falsedad.

4.- Como Iglesia particular, rechazamos rotundamente todas aquellas acusaciones y tergiversaciones, sobre a las palabras de nuestro Obispo, referente a cualquier tipo de discriminación, revictimización, violencia y cualquier otro aspecto que afecte la integridad de la mujer. Ratificamos nuestra disposición para trabajar, como ahora lo estamos haciendo y como siempre nos hemos declarado, a favor de la construcción de la paz y la reconstrucción del tejido social en nuestro Estado y especialmente para defender la dignidad de la Mujer, para lo cual se ofrece el centro de atención a víctimas de la Violencia que opera en la Catedral de “La Asunción de María” y que ofrece el acompañamiento a las víctimas, especialmente a la mujeres que así lo soliciten.

5.- Por lo anterior, haciendo uso de nuestro derecho de réplica, pedimos a todos los medios de comunicación, hacer las aclaraciones pertinentes y compartir este documento con sus lectores, a fin de que, sean ellos (los lectores) quien se formen la mejor opinión.

6.- El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje.

Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir: el periodista, custodio de las noticias. Éste, en el mundo contemporáneo, no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas.

Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz.

Nos encomendamos a nuestra señora de Guadalupe y a nuestros Santos Mártires San David Uribe Velasco y San Margarito Flores García, para que, cada uno en el lugar que corresponde, nos ayuden en la construcción de la paz tan necesaria para nuestro Estado de Guerrero.

—ooo000ooo—–

#Por1GuerreroenPAZ

 

Rubrica

Mons. Salvador Rangel Mendoza

Obispo de la Diócesis de Chilpancingo – Chilapa

Rubrica

Pbro. Benito Cuenca Mayo

Director de la Oficina de Prensa

 

Rubrica

Pbro. Agustín Beltrán

Presidente de la Comisión Diocesana de Medios de Comunicación

 

[1] Cf. Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in Veritate,9

    comunicado 08-2018 (24-10-2018) DESCARGAR EN PDF

Deja un comentario.

Tu dirección de correo electrónico no será visible. Los campos obligatorios están marcados con *