CodipacChilpo noviembre 7, 2018

SEGUNDO COLOQUIO POR LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ EN GUERRERO

Chilapa de Álvarez, Guerrero, noviembre 6 de 2018

Reconciliación y paz. Preocupaciones y respuestas. Documento en PDF

La paz y la reconciliación es una tarea de todos nosotros.

Debemos participar todos como sociedad. Construyendo una democracia incluyente y establecer un camino o ruta de paz. Quiero decir, acciones concretas desde distintos frentes.

La paz y la reconciliación la podemos construir ya desde ahora. El tiempo pasa. Dicen un refrán: “El tiempo perdido, los santos lo lloran”.

No nos podemos sentar a esperar a que solamente las Instituciones Gubernamentales nos traigan y construyan la paz.

La parte espiritual y la fe pueden contribuir grandemente a este fin. Y es donde entra nuestra valiosa participación y sugerencias como Pueblo de fe, abuelas y madres que trasmiten valores y principios a los hijos. Guerrero es uno de los Estados con mayor religiosidad, tradiciones y valores familiares. En México somos el 83% de católicos y también otras denominaciones religiosas.

Debemos pasar de ser simples observadores, a ser miembros activos constructores de paz y reconciliación. Se necesita una actitud de paz para poder llegar al perdón, a la justicia aunque no al olvido.

Podemos empezar por ser más pacíficos y tolerantes. Construir la paz desde el hogar y las Escuelas. Trabajar conjuntamente en la RECONSTRUCCIÓN DEL TEJIDO SOCIAL.

Necesitamos diálogo, tolerancia, perdón y paciencia. Aquí entran de nuevo los Ministros de culto, padres de familia y Escuelas a difundir estos valores.

El diálogo como instrumento de oro. Dialogar con las víctimas y victimarios.

El pueblo no se ha involucrado lo suficiente en la construcción de la paz. La paz se construye cada día, cada momento. La pregunta es: Qué podremos hacer cada uno de nosotros?

En la tarea de la paz estamos involucrados todos. Se necesita un cambio de actitud. Hacer pequeñas cosas en torno a la paz que provoquen un cambio.

La paz es un proceso complejo, requiere un cambio de mentalidad. Primeramente necesitamos implementar el Humanismo en toda la educación, en las familias. Valorar y respetar a la persona humana en toda su integridad. El problema que tenemos en la sociedad es antropológico, hemos desfigurado a la persona, la hemos despersonalizado.
En segundo lugar proponemos que el Gobierno invierta en PROGRAMA DE PAZ interactuando y coordinado con la sociedad. (Organizar en las escuelas charlas sobre la paz, creando centros de reconciliación, educación familiar y en las Escuelas evitando el Bullying entre niños).

Crear si es posible, aunque sea a modo de experimento una Escuela Concertada donde el Gobierno se responsabilice de la educación Pública y Privada donde se impartan valores y principios morales, apoyando a Colegios e Instituciones de este tipo.

Elaborar conjuntamente Iglesia y Estado un CÓDIGO MORAL.
Debemos pacificar al país con justicia y dignidad. Es un derecho de las víctimas el acceso a la justicia dentro de un marco de legalidad. No más corrupción e impunidad. Que las Instituciones inviertan más en la Procuraduría de Justicia y en las labores de Inteligencia.

Los medios de comunicación y la publicidad, tienen una gran responsabilidad y tarea en la construcción de la paz. Un diario sensacionalista y manchado de sangre produce dinero pero podemos bajarle un poco y no alimentar a la sociedad en su morbo y necesidad sangre.

Debemos trabajar en la prevención de la violencia iniciando en las familias, las Iglesias, las escuelas, los medios de comunicación y en la sociedad civil.

Elaborar abiertamente un programa audaz de INFORMACIÓN sobre las drogas.

El Gobierno y la sociedad hemos revictimizado a personas que han sufrido la violencia.
No más revictimización de las víctimas.

Las Instituciones, de cualquier índole debemos estar con la gente y caminar con ellos. Compartir juntos la aventura de la existencia y no dejarlos a su suerte. Tenemos que ser más sensibles y cercanos particularmente con los más desfavorecidos.

La situación de la inseguridad es diversa en cada región lo mismo el tráfico de drogas y la violencia.
Las zonas más seguras están controladas por los Grupos delictivos que han llenado el vacío de poder que han dejado las Instituciones oficiales.

Estos mismos grupos delictivos piden que no haya secuestros, levantones, asesinatos ni cobro de pisos.

Los mismos Capos del narco están pidiendo la paz y el progreso y desarrollo de sus comunidades.

Existen ciudades santuario para familiares de los narcotraficantes.

Los Capos han mandado a sus hijos y nietos ha estudiar a otras partes. Incluso al extranjero.

Existen grupos pseudonarcotraficantes y pseudosecuestradores, grupos primerizos que por su inexperiencia y afán de dinero cometen atropellos. Son muchas veces los más peligrosos.

Gracias.

Fr. Salvador Rangel Mendoza, O.F.M.
Chilapa, Gro. 06/11/2018