CodipacChilpo noviembre 8, 2018

Resultado de imagen para san margarito flores garcíaBiografía de San Margarito Flores García.

Hace 91 años fue muerto a tiros, luego de sufrir cruel tormento, un joven presbítero del clero de Chilapa – Chilpancingo. ¿Su delito? Ser ministro sagrado en tiempos de persecución religiosa…

Históricamente, el intrincado territorio del hoy Estado de Guerrero  ha sido guarida de toda clase de pasiones. De los tiempos prehispánicos a nuestros días, caciques locales, muchos de ellos verdaderos señores de horca y puñal, controlan, bajo los argumentos más especiosos, pequeños territorios donde sus deseos son órdenes. Uno de esos fue Rómulo Figueroa (1863-1945), cuyos agentes, apodados los Colorados, secuestraron el estado de derecho para imponer durante mucho tiempo el terror.

En los confines de la Iglesia en México

En el año de 1863 el beato Pío IX creó la diócesis de Chilapa, que pasará luego su sede a Chilpancingo, de cuyo clero formaba parte, en 1927, un presbítero nacido 28 años antes en Taxco y con cuatro años de ministerio, lapso breve durante el cual fue catedrático del seminario conciliar: serio, atento, amable con todos, siempre dispuesto al servicio. Luego de una estancia corta en la Ciudad de México, donde frecuentó la Academia de San Carlos, aceptó el nombramiento de vicario sustituto de la parroquia de San Juan Bautista, en Atenango del Río, a la vera del río Nexpa, que le expidió el pro vicario capitular, don Gabino Acevedo, hallándose la mitra vacante.

Obedeciendo al superior, el 10 de noviembre don Margarito salió de Chilapa a Zitlala, de donde pasó de inmediato, a lomo de bestia, a Tulimán, para pernoctar en el anexo de la capilla de San Agustín, cuya encargada, doña Emilia Peralta, le ofreció de cenar. Muy de mañana, partió para Atenango, acompañado por un guía, destino al que llegó al caer la tarde, hospedándose en la vivienda de don Anacleto Giles, padre de Fabián, que había sido su condiscípulo en el Seminario.

Desafortunadamente, en la vivienda vecina se alojaban milicianos del grupo paramilitar de los Colorados, que pocas horas antes habían tenido un violento encontronazo, en la barranca de Tequixijapa, con gente del caudillo Liro Figueroa. Ariscos, como estaban, apenas advirtieron la presencia del recién llegado escudriñaron sus pertenencias y dándose cuenta que era sacerdote, sólo por eso lo arrestaron, remitiéndolo muy de mañana a su coronel, Rosendo Manzo, que reposaba los efectos de una resaca en Tulimán.

Saña sin límite

Desnudo y descalzo, atado de las manos con una soga y ésta tirada por una montura, al trote de ésta se obligó al presbítero a caminar cinco horas, hasta Tulimán, a donde llegó con los pies destrozados.

Sin mostrar gran interés por el tema, el miliciano, “alto, güero y fuerte”, dispuso la ejecución inmediata del reo. El paredón sería en el puente pero el presbítero pidió, como gracia que fuera detrás de la capilla. Ahí, a las 13 horas del sábado 12 de noviembre de 1927, luego de unos momentos de oración, con los brazos en cruz y viendo a lo alto, fue muerto a tiros. Su cadáver quedó insepulto unas cinco horas, hasta que los mismos verdugos lo llevaron a rastras al cementerio, mal cubriéndolo con algunos puñados de tierra.

A los ocho meses, se reinhumaron los despojos mortales del sacerdote colocándolos en el interior del templo de ese lugar y a la vuelta de casi 20 años, aún viva su madre, se les depositó definitivamente en la Capilla de la Preciosa Sangre, en el barrio de Ojeda, de Taxco, donde se había criado, donde puede leerse la siguiente inscripción: “A la memoria del presbítero don Margarito Flores, fusilado el 12 de noviembre de 1927, a la edad de 28 años, en Tulimán. Sus familiares dedican esta placa con admiración, cariño y veneración. Taxco, Gro. 22 de febrero de 1946.”

Reconocido su martirio, lo canonizó san Juan Pablo II el 21 d mayo del año 2000.

Noviembre de 2018