CodipacChilpo febrero 10, 2019

58ª. Peregrinación Anual Diocesana de la Diócesis de Chilpancingo Chilapa a la Insigne y Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe

Homilía en la Celebración Eucarística en la

Basílica de Guadalupe 9 de febrero de 2019

A todos, nuevamente, les queremos dar la bienvenida al estilo de la Virgen de Guadalupe, que siempre utilizo un lenguaje de cariño, de afecto y de  ternura, pues siéntanse en su casa, ella siempre pidió un templo para mostrar su amor y su misericordia y hoy estamos aquí delante de la Virgen de Guadalupe.

Nos faltan 12 años para que se cumplan los 500 de las Apariciones de la Santísima Virgen de Guadalupe en este santo lugar del Tepeyac, 1531.

La Iglesia de México deseamos celebrar este aniversario,  nos debemos preparar  para este gran acontecimiento y después de él seguir experimentando el amor de Dios y de la Madre de Guadalupe, su protección, su cercanía con todos nosotros.

María dijo a San Juan Dieguito: “¿Qué pasa, el más pequeño de mis hijos? ¿A dónde vas, a dónde te diriges?”

Nos queremos dirigir a Cristo Redentor, queremos caminar con la espiritualidad cristiana al estilo de la Virgen de Guadalupe, queremos ser Iglesia unida y solidaria, queremos ser luz y esperanza para todo México, queremos una Patria de paz de justicia, amor y solidaridad de acuerdo a la espiritualidad evangélica y guadalupana.

Hasta hoy día seguimos escuchando las palabras amorosas de nuestra Tonanzin Guadalupe que dirigió a San Juan Dieguito y que nos sigue dirigiendo a todos nosotros: “Escucha, ponlo en tu corazón, hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió, que no se perturbe tu rostro, tu corazón”.

Es sabido de todos nosotros, que estamos viviendo tiempos de cambio, de incertidumbre, de inseguridad y violencia, hoy día se encuentran golpeadas nuestras familias y nuestra sociedad, nos han prometido muchas cosas, hay esperanzas y expectativas,  pero todavía no son tiempos de aterrizaje, por eso es bueno recordar estas palabras de la Madre: “Que no se perturbe tu rostro, tu corazón”.

Junto a esta celebración Guadalupana, se presenta otra muy cercana, los 2,000 años de la Redención de nuestro Señor Jesucristo, 2033.

Por eso los Obispos de México, y la Iglesia toda, nos proponemos impulsar un verdadero encuentro con Jesucristo Redentor bajo la mirada de Santa María de Guadalupe, anunciando el Evangelio de la dignidad humana y de la paz, como Iglesia misionera comprometida con la realidad del pueblo mexicano.

Los Obispos, hoy día, hemos descubierto y palpado una realidad particular en nuestra gente, por eso hemos dicho: que el gran problema en el cual se encuentra marcada nuestra sociedad es un antropológico, se nos ha desbaratado el tejido social, se ha desfigurado a la persona por falta de valores éticos y morales.

Desagraciadamente se han elevado ciertas ideologías a rango de derechos humanos, se le ha dado gran espacio al subjetivismo, al egoísmo, al personalismo, en palabras de Papa Francisco, predomina el autoreferencialismo,   poniendo en primer plano mis derechos, mis intereses, mis deseos y  gustos, descartando a los demás y el bien objetivo que nos debería llevar a lograr una sociedad que busca siempre el bien común y no solamente el bien personal. Jesús nos decía: “Hay  más alegría en dar que en recibir” (Mc.12,38)

Los Obispos mexicanos hemos confeccionado un Proyecto Global de Pastoral teniendo presente estos dos grandes acontecimientos: los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y los 2,000 de la Redención.

Como pastores, tenemos el deseo de que nuestro Proyecto sea conocido, estudiado, comprendido, asimilado, enriquecido, difundido y concretado en las diversas instancias, estructuras, ámbitos y organismos de la Iglesia en México. En cada una de las Diócesis.

Con la venida del Papa Francisco a México, entre el 12 y el 17 de Febrero del 2016, el Papa nos invitó a impulsar un serio y cualificado Proyecto de pastoral y a soñar con él: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual” (EG 27).

El Papa Francisco nos invitó a pasar de una pastoral de eventos, a una pastoral de procesos integrales. Pasar de una pastoral individualista, a un pastoral con espíritu de sinodalidad. Pasar de una pastoral de conservación y encerrada, a una misionera y en salida.

María de Guadalupe nos dijo: “Ya has oído, hijo mío el menor, mi aliento, mi palabra; anda, haz lo que esté de tu parte.”

Los obispos de mexicanos “queremos sentir y hacer sentir  a toda la Iglesia de México, la grave y urgente necesidad de asumir las siguientes opciones pastorales, en estos momentos cruciales de la historia de México y de la humanidad” (PGP 171).

Estas son las opciones:

1.- Opción por una Iglesia que anuncia y construye la dignidad humana.

2.- Opción por una Iglesia comprometida con la paz y las causas sociales.

3.- Opción por una Iglesia pueblo.

4.- Opción por una Iglesia misionera y evangelizadora.

5.- Opción por una Iglesia compasiva y testigo de la Redención.

6.- Una Iglesia que comparta con los adolescentes y jóvenes, la tarea de hacer un país lleno de esperanza, alegría y vida plena.

Ya te hemos expresado Señora nuestros propósitos, tú madre muéstranos el camino,  sé tú nuestra estrella que nos guíe y nuestro puerto seguro donde terminen nuestros pasos y buenos propósitos.

Esta es la voluntad de la Virgen de Guadalupe, que hagamos lo que está de nuestra parte, queremos hacerlo, pero necesitamos esa sabiduría de Dios y de la Morenita para hacer todo lo que esté de nuestra parte.

Pero es necesario reconocer la necesidad de unir la experiencia de Dios con el ministerio pastoral basados en los acontecimientos Redentor y Guadalupano, luchando por una  Iglesia en comunión.

Deseamos una espiritualidad mariano-guadalupana, centrada en esta “casita sagrada” para que todos, los que lleguemos aquí, escuchemos tus tiernas palabras: “¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy, yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?”.

Queremos hoy Madre, y te lo pedimos humildemente que nos hagas sentir que estamos en el hueco de tus manos, en el cruce de tus brazos, queremos ponernos bajo tu sombra y tu resguardo para poder realizar este Proyecto Pastoral de los mexicanos.

Queremos construir un  lugar donde nadie se sienta extraño, un espacio de encuentro y cercanía con todos. Esa construcción que retoma el método guadalupano de cercanía, cariño, respeto por las personas en su forma de ser y vivir. (PGP 183),

Queremos estar  unidos a los demás actores sociales que conforman esta noble tarea, edificar una nación basada en el respeto por la persona, la paz, la justicia y las condiciones necesarias para una vida digna para todos. Virgen de Guadalupe, tú nos dijiste en la Persona de San Juan Diego que no se perturbe nuestro rostro y nuestro corazón, hoy venimos a pedirte tu ayuda y consuelo. Que nos des luz, que nos alientes en nuestro cansancio, danos sabiduría para este Proyecto Global de Pastoral.

Tú nos dijiste: “Porque yo soy vuestra Madre misericordiosa, de ti, y de todos los hombres que viven unidos en esta tierra, y de todas las personas que me amen, los que me hablen, los que me busquen y los que en mí tienen confianza. Allí les escucharé sus lloros, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores.”

Señora, danos vida a nuestras vidas en Cristo Redentor y esperanza a nuestros desalientos en la realización de esta noble tarea del Proyecto Global de Pastoral. Danos paz y amor fraterno, concédenos la solidaridad con todos y unidad como mexicanos.

Amén.

Fr. Salvador Rangel M.

Obispo de Chilpancingo –  Chilapa

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