CodipacChilpo abril 12, 2019

Documento completo en PDF para imprimir.

La piedad popular a la Santísima Virgen, diversa en sus expresiones y profunda en sus causas, es un hecho eclesial relevante y universal. Brota de la fe y del amor del pueblo de Dios a Cristo, Redentor del género humano, y de la percepción de la misión salvífica que Dios ha confiado a María de Nazaret: La Virgen no es sólo la Madre del Señor y del Salvador, sino también, en el plano de la gracia, la Madre de todos los hombres.

De hecho, los creyentes entendemos fácilmente la relación vital que une al Hijo y a la Madre. Sabemos que el Hijo es Dios y que Ella, la Madre, es también Madre nuestra. Creemos en la santidad inmaculada de la Virgen María, la veneramos como Reina gloriosa en el Cielo, y estamos seguros de que María, Madre de Misericordia, intercede en nuestro favor, y por tanto imploramos con confianza Su protección. Por ello celebramos con gozo sus fiestas, participamos con gusto en sus procesiones, acudimos en peregrinación a sus Santuarios, nos gusta cantar en su honor, y le presentamos ofrendas votivas.

Así como en el plan salvífico de Dios (cfr. Lc 2,34-35) están asociados Cristo Crucificado y la Virgen Dolorosa, también los están en la Liturgia y en la piedad popular.

Como Cristo es el «Varón de dolores» (Is 53,3), por medio del Cual se ha complacido Dios en «reconciliar Consigo todos los seres: los del Cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la Sangre de su Cruz» (Col 1,20), así María es la «Mujer del dolor», que Dios ha querido asociar a su Hijo, como madre y partícipe de su Pasión (socia Passionis).

Desde los días de la infancia de Cristo, toda la vida de la Virgen, participando del rechazo de que era objeto su Hijo, transcurrió bajo el signo de la espada (cfr. Lc 2,35). Sin embargo, la piedad del pueblo cristiano ha señalado 7 episodios principales en la vida dolorosa de la Madre y los ha considerado como los «Siete Dolores» de Santa María Virgen.

Así, según el modelo del Vía Crucis, ha nacido el ejercicio de piedad del Vía Matris. Desde el siglo XVI hay ya formas incipientes del Vía Matris, pero en su forma actual no es anterior al siglo XIX. La intuición fundamental es considerar toda la vida de la Virgen, desde el anuncio profético de Simeón (cfr. Lc 2,34-35) hasta la muerte y sepultura del Hijo, como un Camino de fe y de dolor: camino articulado en «siete estaciones», que corresponden a los «Siete Dolores» de la Madre del Señor.

Como los dolores de la Virgen tienen su causa en el rechazo que Cristo ha sufrido por parte de los hombres, el Vía Matris remite constante y necesariamente al misterio de Cristo, Siervo sufriente del Señor (cfr. Is 52,13-53,12), rechazado por su propio pueblo (cfr. Jn 1,11; Lc 2,1-7; 2,34-35; 4,28-29; Mt 26,47-56; Hech 12,1-5). Y remite también al misterio de la Iglesia: las estaciones del Vía Matris son etapas del Camino de fe y dolor en el que la Virgen ha precedido a la Iglesia y que esta deberá recorrer hasta el final de los tiempos.

En esta edición especial del Vía Matris detallaremos las oraciones y meditaciones sugeridas para rezarlo tal como se hará en la Oración Mariana del sábado 12 de octubre, parte de las celebraciones del Año de la Fe.

Documento completo en PDF para imprimir.