CodipacChilpo mayo 25, 2019
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  1. La virgen María en Christus Vivit
  2. Disponible
  3. En el corazón de la Iglesia resplandece María. Ella es el gran modelo para una Iglesia jo￾ven, que quiere seguir a Cristo con frescura y docilidad. Cuando era muy joven, recibió el anuncio del ángel y no se privó de hacer preguntas (cf. Lc
    1,34). Pero tenía un alma disponible y dijo: «Aquí está la servidora del Se-
    ñor» ( Lc 1,38).
  4. Decidida
  5. «Siempre llama la atención la fuerza del “sí” de María joven. La fuerza de ese “hágase” que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una acep￾tación pasiva o resig￾nada. Fue algo distinto a un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. María no conocía esa expresión: vamos a ver qué pasa.
  6. Era decidida, supo de qué se trataba y dijo “sí”, sin vueltas. Fue algo más,
  7. fue algo distinto. Fue el “sí” de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Y yo pregunto a cada uno de ustedes. ¿Se sienten portadores de una promesa? ¿Qué promesa tengo en el corazónpara llevar adelante? María tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano. ¡María no compró un seguro de vida! ¡María se la jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer , es la influencer de Dios! El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificulta￾des».[18]
  8. Sin ceder a evasio￾nes ni espejismos, «ella supo acompañar el dolor de su Hijo […] sostenerlo en la mirada, cobijarlo con el corazón. Dolor que
    sufrió, pero no la resignó.
    Fue la mujer fuerte del “sí”, que sostiene y acompaña, cobija y abraza.
    Ella es la gran custodia de la esperanza […]. De ella aprendemos a decir “sí” en la testaruda pa￾ciencia y creatividad de aquellos que no se achican y vuelven a comenzar».[19]
  9. María era la chica de alma grande que se estremecía de alegría (cf. Lc 1,47), era la jovencita con los ojos iluminados por el Espíritu Santo que contemplaba la vida con fe y guardaba todo en su corazón de muchacha (cf. Lc 2,19.51). Era la inquieta, la que se pone continuamente en camino, que cuando supo que su prima la necesitaba no pensó en sus propios proyectos, sino que salió hacia la montaña «sin demora» ( Lc 1,39).
  10. Y si hacía falta proteger a su niño, allá iba con José a un país lejano (cf. Mt 2,13-14). Por eso permaneció junto a los discípulos reunidos en oración esperando al Es￾píritu Santo (cf. Hch 1,14). Así, con su presen￾cia, nació una Iglesia jo￾ven, con sus Apóstoles en salida para hacer nacer un mundo nuevo (cf. Hch 2,4-11).
  11. Aquella muchacha hoy es la Madre que vela por los hijos, estos hijos que caminamos por la vida muchas veces cansa￾dos, necesitados, pero queriendo que la luz de la esperanza no se apague. Eso es lo que queremos:
    que la luz de la esperanza no se apague. Nuestra Madre mira a este pueblo peregrino, pueblo de jóvenes querido por ella, que la busca haciendo silencio en el corazón aunque en el camino haya mucho ruido, conversa￾ciones distracciones.
    Pero ante los ojos de la Madre sólo cabe el silen￾cio esperanzado. Y así María ilumina de nuevo nuestra juventud

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