CodipacChilpo diciembre 10, 2020

Basada en la invitación del CELAM al acto de consagración a la Virgen de Guadalupe (31 de marzo del 2020) [Mons. Miguel Cabrejos Vidarte,O.F.M.]

En medio de esta Pandemia que vivimos, queremos alabarte Señor Jesús por el regalo de su Madre Santísima, Nuestra Consagración a la Virgen de Guadalupe.

Señora de Guadalupe, Madre de Dios y Madre de la Iglesia en América Latina y El Caribe, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos. A ella recurrimos confiados para que interceda por nosotros (Cfr. DA 25 y
PGP 163).

Hoy queremos consagrarnos a NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, EMPERATRIZ DE AMÉRICA, para pedirle la salud y el fin de la Pandemia, poniéndonos bajo su mirada amorosa en estos momentos difíciles, en los que ella puede abrirnos las puertas de la esperanza (Cfr. PGP 191). Al contemplar a la Madre del verdadero Dios por quien se vive, queremos fortalecer nuestra fe, alentar nuestra esperanza y comprometernos con amor solidario, especialmente con quienes hoy experimentan enfermedad, dolor, pobreza, soledad, temor e inquietud.

Presentación de los fieles ante la Virgen.

(Papa Francisco 13 de febrero de 2016,
Coronación de la Virgen de Guadalupe)

Bendito eres, señor, Dios del cielo y de la tierra, que con tu misericordia y justicia dispensas a los soberbios y enalteces a los humildes; de este admirable designio de tu providencia nos has dejado un ejemplo sublime en el Verbo encarnado y en su Virgen Madre: tu Hijo, que voluntariamente se rebajó hasta la muerte de cruz, resplandece de gloria eterna y está sentado a tu derecha como Rey de reyes y Señor de señores; y la Virgen que quiso llamarse tu esclava, fue elegida Madre del Redentor y verdadera madre de los que viven, y ahora, exaltada sobre los coros de los ángeles, reina gloriosamente con su Hijo, intercediendo por todos los hombres como abogada de la gracia y reina de la misericordia.

Mira, Señor, benignamente a estos tus siervos que, [desean consagrarse a la Virgen María], madre de tu Hijo, reconocen en tu Hijo al Rey del universo e invocan como reina a la Virgen.

Haz que, siguiendo su ejemplo, te consagren su vida y, cumpliendo la ley del
amor, se sirvan mutuamente con diligencia; que se nieguen a sí mismos y con entrega generosa ganen para ti a sus hermanos; que, buscando la humildad en la tierra, sean un día elevado a las alturas del cielo, donde tú
mismo pones sobre la cabeza de tus fieles la corona de la vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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