CodipacChilpo febrero 9, 2021

HOMILIA PRONUNCIADA DURANTE LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA DE LA 90a PEREGRINACIÓN ANUAL DIOCESANA A LA BASÍLICA DE GUADALUPE DE LA DIÓCESIS DE CHILPANCINGO-CHILAPA. 9 DE FEBRERO DE 2021. (Aquí puede bajar la homilía completa en PDF)

Febrero 09 de 2021

Por las palabras del santo Evangelio sean perdonados nuestros pecados.

Al inicio de la celebración les decía que estamos viviendo estas circunstancias particulares del Coronavirus, una enfermedad que no llegó, nadie la esperaba y aunque esta la esperanza de la vacuna, difícilmente vislumbramos que eso se vaya a retirar e incluso está brotando en países y lugares donde ya habían llegado a su máximo pico. Por lo tanto, debemos seguir teniendo este sumo cuidado en las medidas sanitarias. Creo que esto va para largo.

Muchos de nosotros hemos sufrido la pérdida de seres queridos, familiares, amigos y conocidos. En nuestra diócesis de Chilpancingo, Chilapa, llevamos cinco sacerdotes que han muerto de Cobit-19, tenemos tres contagiados y actualmente algunas religiosas también han muerto. Me decía la abadesa del Convento de Betania, en Taxco, que acaba de morir su papá y su mamá. Y así tenemos muchos ejemplos donde nos obligan a guardar estas medidas sanitarias.

Pero hoy estamos delante de Dios y delante de María Santísima, en esta nuestra casita común, la casa de nuestra “Tonantzin”. Acuérdense la palabra: “Tonas” significa mamá y “Sin” diminutivo mayestático. Estamos en la casa de nuestra madrecita. Ella nos prometió que en este lugar escucharía nuestras penas y nuestras congojas. Ella nos dijo en este lugar, que sería nuestra Madre, que deberíamos confiar en ella, ya que nos lleva en el huequito de sus manos como si fuéramos algún pajarito. Nuestra madre nos lleva también en su manto, posiblemente los que conocen la cultura náhuatl, saben que las mujeres nahuas usan una especie de manta donde llevan al chiquito, lo cargan de día y de noche, lo llevan a donde sea. Hay una relación, yo creo que la Virgen de Guadalupe, se refería a este manto que llevan las mujeres de cultura náhuatl.

Sobre todo estamos aquí para recordar aquellas palabras de la Madre Santísima. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? Vemos tristeza, desolación, esta misma basílica, antes llena de gente, de alegría, de cantos, hoy la vemos con muy pocas personas. Vemos una cierta soledad en la casa de María Santísima.

Pero esto no viene a menos nuestra fe en Dios, nuestro amor a la Tonantzin, a la Madrecita, la Virgen de Guadalupe. Esto no nos debe sembrar desaliento, ni hacernos perder la esperanza y la confianza en Dios y en María, que todo esto va a pasar.

Pues yo los invito a todos los sacerdotes, a los diáconos que estamos aquí, a todos aquellos que se quedaron en casa, levantar este himno de amor, de devoción, de esperanza a la Madre Santísima, para que Ella nos siga viendo con ojos de ternura, con mirada de misericordia a todos y cada uno de nosotros.

Contemplemos la imagen de la Virgen de Guadalupe como tiene su cabecita baja, volteando hacia nosotros, mirándonos a todos y cada uno de los que estamos aquí y de aquéllos que se quedaron en casa.

Pues bien, mis hermanos, el día de hoy yo les quiero decir: Que la religión judía es hija de la religión egipcia. Moisés, fundador de la religión hebrea, era todo un egipcio adoptado por la hija del faraón. A lo que quiero llegar es que muchos conceptos de los egipcios, como conceptos de los hebreos, pasaron al cristianismo. Y quiero decirles que allá en Egipto tenían el culto a Isis, la mujer de Osiris, que dio a luz a Horus de una manera virginal. Isis es una virgen madre. Ese concepto lo manejaban desde antes de el cristianismo y Horus viene siendo el sol. No es Osiris, sino uno que viene en nombre de Osiris. Vuelvo a decir por eso en Egipto tenían ese concepto de la Virgen Madre. Y precisamente los coptos, ya se hablan del año 100, del año 150, fue cuando en aquellas primeras persecuciones compusieron esta hermosa oración. Esta oración que conocemos todos “Bajo tu amparo, nos acogemos. Santa Madre de Dios, no desoigas las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades. Antes mas bien…Virgen gloriosa y bendita.

Quiero decir que esta oración es mucho más antigua que el Ave María. Y cómo ya aquellos primeros cristianos egipcios, eso significa copto, los coptos empezaron a honrar a la Madre Santísima como Madre y Virgen. Pero ya desde entonces se decía “Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios” Y es lo que le queremos decir el día de hoy a María Santísima. Nos queremos acoger, nuestra diócesis, nuestros sacerdotes, nuestros diáconos, nuestras consagradas y consagrados, nuestros laicos. Queremos decirle hoy a María de Guadalupe, la Madre Virgen, la Madre encinta “Bajo tu amparo nos acogemos. Santa Madre de Dios no desoigas las oraciones que te dirigimos en esa necesidad de la pandemia”. Y si recurrimos a ella con amor, con fe, con confianza, ella sin duda nos va a escuchar.

También quiero decirles a las personas que no me conocen, yo tuve la oportunidad de vivir en Israel, en Tierra Santa, con mucha frecuencia iba yo también a Egipto.

Pues bien, les quiero decir que en Oriente hay una devoción mucho más grande a María Santísima que en el propio Occidente. En Oriente el número de las imágenes de María Santísima son más de trescientas advocaciones. Si ustedes cuentan las de Occidente, pues las podemos contar con la mano. Quiero decirles que en Oriente hay gran amor a la Santísima Virgen.

Uno de los lugares donde me tocó vivir fue Nazaret y el 15 de agosto, es toda una alegría de día y de noche, compiten las familias en los juegos pirotécnicos, para ver quien honra a María Santísima de una mejor manera. Y cosa curiosa, allí en Nazaret, veneran a la Virgen María tanto los musulmanes, para ellos María es virgen y le tienen mucho cariño a la Santísima Virgen María, la quieren mucho. Muchos hebreos también quieren a María Santísima. y qué decir de los cristianos.

Pues de acuerdo a esto les digo que hay más de trescientas advocaciones a la Santísima Virgen desde la antigüedad. Los hebreos, los primeros Judeo-cristianos, pensaban en el viaje a la eternidad y, precisamente, le ponían unas monedas en los ojos y una un papelito en la boca a sus difuntos. Las monedas eran para que pagaran al barquero, eso claramente es una tradición egipcia, y le ponían en la boca un papel, porque al llegar a un cierto lugar tenían que pronunciar el nombre secreto. Y precisamente ahí, cerca de Nazaret, hay un pueblo que se llama Bet Jashita, en el que encontraron una Sinagoga Judeo Cristiano, y ahí decía que: “cuando uno emprende el viaje, el papel que uno debe llevar secreto en la boca es pronunciar el nombre de María”. Por eso el gran amor, la gran devoción que se tiene a la Santísima Virgen.

Hay tres advocaciones que a mí me él gustado muchísimo de la Santísima Virgen y que se le pueden aplicar a nuestra Tonantzin María de Guadalupe. Una de esas advocaciones, muy común en griego, se llama Odegétria (Oδηγήτρια), que muestra a la Santísima Virgen con el Niño en sus brazos, y la Virgen Santísima está Indicando a Jesús, que Él es el camino, la verdad y la vida.

En estos tiempos de tanta confusión, en esos tiempos de tantas “ofertas” de otras religiones o de otros movimientos, es María que nos está enseñando a su Hijo, diciendo: “Él es el camino, la verdad y la vida”, para no extravíanos por otros caminos, para no extraviarnos en otras maneras de pensar.

El Segundo título que tiene la Santísima Virgen, que a mí me gusta muchísimo, es la Déesis (δέησις). La palabra de Déesis, significa oración. Siempre aparece María Santísima con los brazos elevado, las manos elevada, intercediendo constantemente por nosotros delante de su Hijo Santísimo. ¡Qué hermoso es pensar en eso! Y qué provechoso en estos tiempos Cobit-19 pedirle a nuestra Tonantzin Guadalupe, Déesis, que esté orando delante de Dios por nuestros problemas y nuestras necesidades.

La tercera devoción que se le tiene a la Madre de Dios es precisamente Eleoúsa (Ἐλεούσα), en griego significa la Madre de la ternura. Normalmente representan a María Santísima poniendo su cachetito en el cachetito de el Niño Dios, la Virgen de la Ternura. Y esa es María de Guadalupe, Madre de ternura, Madre de amor, la que nos viene a consolar, la que viene a secar nuestras lágrimas, la que Viene a caminar con nosotros. La Eleoúsa Virgen de la ternura.

Finalmente, mis hermanos, hay un detalle muy hermoso de la Santísima Virgen. Normalmente, cuando la Virgen tiene al Niño Dios, por ejemplo, la Virgen del Perpetuo Socorro que es un icono oriental, normalmente Jesús está agarrado de las manos de María y es la invitación el día de hoy, que nos tomemos de la mano de María como aquel niño, cuando en el peligro, corre con su mamacita y la agarra de la mano. Precisamente Jesús, para tener fuerzas en el dolor, en el sufrimiento, se agarró de María Santísima para poder superar sus miedos y poder superar sus temores.

También aquí observemos el angelito que está a los pies de María de Guadalupe, como en angelito, toma con una mano el Manto de María, con la otra, su vestido, Él se siente seguro, agarrado de María y es la invitación, para que el día de hoy, en nuestra peregrinación, durante 90 años, nos agarremos de María y ella, sin duda, nos va a consolar, nos va a ayudar, nos va a proteger y nos va a llevar a un puerto seguro de esta enfermedad.

Hermanos, alabemos a Dios. Alabemos a María. Ofrezcámosle nuestro cariño, nuestra fe, nuestra confianza y nuestra esperanza.

Yo los invito a rezar la oración que rezaban ya los egipcios.

“Bajo tú amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,

 no desprecies las oraciones que dirigimos en nuestras necesidades.

Antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas

de nuestro Señor Jesucristo”.

Amén.

(Aquí puede bajar la homilía completa en PDF)